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En su movimiento anual, el Sol, visto desde la Tierra, define un gran círculo llamado
la eclíptica. Que proyectado sobre el cielo estrellado se ubica sobre las constelaciones zodiacales. De aquí que, dependiendo de la ubicación del Sol sobre una de estas en el momento de nuestro nacimiento nos dará el llamado signo zodiacal astronómico.

Ahora si observamos a los planetas desde nuestra ubicación vemos que sus trayectorias se dan prácticamente sobre esa misma región del cielo, la eclíptica. Algunos planetas solo pueden ser observados al amanecer o al atardecer, por su posición cercana al Sol, mientras otros se pueden observar durante toda la noche y por mucho tiempo. Es decir, de acuerdo a su posición con respecto al planeta Tierra y al Sol, podemos observar que los planetas visibles a simple vista desde la Tierra, adoptan diferentes configuraciones.

Durante su órbita alrededor del Sol un planeta interior a la órbita terrestre, ocupa diferentes posiciones con respecto a la Tierra. Entonces decimos que un planeta está en conjunción superior cuando el planeta está en su posición más alejada de la Tierra. En las proximidades de una conjunción superior, un planeta interior muestra su cara totalmente iluminada, pero resulta difícil de observar considerando su aparente cercanía al Sol. Luego al aproximarse a su máxima elongación Este (oriental), siendo visible al anochecer. Si observamos el planeta a través de un telescopio revela un efecto de fase creciente como la Luna.

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Transcurrido un tiempo, el planeta está en conjunción inferior, es cuando el planeta está en su posición más próxima a la Tierra. En la conjunción inferior no podrá observarse al planeta, tanto por su cercanía al Sol como por la reducida porción iluminada, ya que dirigirá hacia la Tierra su cara no iluminada. Posteriormente el planeta alcanza su máxima elongación Oeste (occidental) siendo el planeta visible en las proximidades del amanecer, hasta  encontrarse de nuevo en una nueva conjunción superior.

El ángulo que se puede medir durante las elongaciones depende de que el planeta esté próximo al perihelio o al afelio. Así que el máximo ángulo medido desde el horizonte estará entre los 18 a 28 grados para Mercurio, y entre los 45 a 47 grados para Venus. Se comprende la dificultad para ver Mercurio dada su proximidad al Sol. En cambio Venus, a 45º del Sol, es perfectamente visible.

En el caso de un planeta exterior, decimos con respecto a la órbita terrestre, que se presenta una conjunción cuando el Sol se interpone entre la Tierra y el planeta, y esto hace que no sea visible. Tendremos una oposición cuando las direcciones del Sol y el planeta difieren en 180 grados, con la Tierra entre ambos. Aquí la visión del planeta es óptima; a la puesta del Sol está en dirección Este, a medianoche cerca al cenit, y al amanecer al Oeste. Perfecto para su observación. Además en la oposición la distancia planeta exterior-Tierra es mínima.

planetas-exteriores

A medida que el planeta se aleja del Sol hacia el oeste de este, se irá acercando a lo que llamamos  Cuadratura occidental cuando las direcciones del Sol y el planeta forman 90 grados hacia el oeste. Así, antes de llegar a esta cuadratura el planeta será visible en la madrugada antes de la salida del Sol. Cuando el planeta alcanza esta elongación lo tenemos pasando por el meridiano local al momento de la salida solar. De manera similar llamamos Cuadratura oriental cuando las direcciones del Sol y el planeta forman 90 grados hacia el este. Vemos entonces que cuando el Sol se pone, el planeta pasa por el meridiano local haciéndolo visible durante unas seis horas tras la puesta del Sol. A partir de entonces el planeta se empieza a observar durante menos tiempo tras la puesta del Sol, disminuyendo su elongación hasta que vale nuevamente E = 0, estando el planeta de nuevo en conjunción.

Actividad de Comprensión.

De acuerdo a lo anterior señale las diferentes configuraciones planetarias, en la siguiente plantilla.

configuraciones-planetarias